PARA LA ANMAT LA CASA SIEMPRE ESTA EN ORDEN

PARA LA ANMAT LA CASA SIEMPRE ESTA EN ORDEN

La ANMAT respondió ante una denuncia de la AAPM que las publicidades de Next de Genomma, Voltaren de GSK, Ibupirac de Pfizer, Alernix de Elea, Actron de Bayer y Tafirol de Genomma, no violan ni transgreden ninguna disposición del organismo y tampoco alientan la automedicación. Publicidades que el organismo supuestamente regulador justificacon argumentos sofistas que también podría suscribir la industria farmacética. EN OTRAS PALABRAS, PARA LA ANMAT LA CASA ESTA EN ORDEN….COMO SIEMPRE.
En la respuesta que la Dirección de Relaciones Institucionales y Regulación Publicitaria de la ANMAT entregó a la AAPM, se recurre a interpretaciones leguleyas y semánticas de algunas palabras, un recurso para eludir las cuestiones de fondo y justificar las publicidades.. Por ejemplo, cuando la AAPM en su denuncia afirma que Marley “receta” Next reconvertido en guarda de subterráneos, la ANMAT descalifica la denuncia con el argumento pueril de que los medicamentos de venta libre no requieren de receta.
La denuncia de la ANMAT se apoyaba en una metáfora para denunciar que Marley y Next desde hace varios inviernos vienen alentando la automedicación. Esa es la cuestión de fondo y no las interpretaciones semánticas de la palabra “recetar”.
Para la ANMAT la actuación de Marley alentando la automedicación no constituye ninguna infracción. Ni legal ni ética. Simplemente porque los medicamentos de venta libre no requieren receta.
Y como no requieren de receta, los medicamentos de venta libre son profusamente promocionados, publicitados y recomendados por los laboratorios. La actitud de la ANMAT ha sido responder con una obviedad superficial, desmereciendo la denuncia de automedicación, aunque al mismo tiempo admitió que todos medicamentos de venta libre deben llevar la leyenda “LEA ATENTAMENTE EL PROSPECTO Y ANTE LA MENOR DUDA CONSULTE A SU MEDICO Y/O FARMACEUTICO”. O sea, no son tan inofensivos.
La ANMAT en su respuesta acude a la mitad de la biblioteca de la OMS que avala sus argumentos. De la otra mitad, que también existe y que podría avalar las denuncias sobre un evidente abuso de publicidad que alienta la automedicación, no se acuerda.
En realidad, los argumentos de la ANMAT podrían ser suscriptos sin dificultades por los laboratorios.
Y la pasividad ante la evidencia, la ausencia de controles de la publicidad y en todo caso la tolerancia a la denominada “autorregulación”, la omisión de las políticas que deberían regular las publicidades y propender al uso racional del medicamento, constituyen una actitud peligrosa para la salud. Casi, el abandono de los deberes de un funcionario público.
Casi el abandono elementales de los deberes del funcionario y de las responsabilidades de la ANMAT que por otra parte subraya que “es fundamental el rol del farmacéutico para lograr el uso racional” del medicamento.
La AAPM desde siempre ha destacado ese rol fundamental del farmacéutico y ha compartido preocupaciones sobre el descontrol del mercado farmacéuticocon los colegios profesionales de farmacéuticos, especialmente de la Capital Federal con el que ha compartido acciones comunes. Pero la ANMAT delega sus propias responsabilidades en los farmacéuticos. O mejor, se excusa en el rol de los farmacéuticos para mirar para otro lado.
Como si fuera un árbitro imparcial de un partido se actitud displicente es el “siga…siga”.
Sin embargo, la ANMAT debería ser participativa y no pasiva. Debería comprometerse precisamente en políticas regulatorias que apuntalen el uso racional del medicamento.
Y la ANMAT no puede ignorar que con publicidades como las denunciadas por la AAPM y otras abusivas y repetitivas, no se encamina hacia el uso racional del medicamento.
Pero prefiere las respuestas elusivas y leguleyas.

PORQUE DE FONDO PIENSA QUE LA CASA ESTA ORDEN.
Y si no lo está, mejor es mirar para otro lado y seguir creyendo que la “autorregulación” en manos de los laboratorios reemplaza la regulación que debería aplicar y no aplica. Nada nuevo, la repetición de una actitud que ya tiene aroma a complicidad.
En su respuesta, la ANMAT cita en dos oportunidades la resolución 4980/05 que fiscaliza la publicidad de alimentos, cosméticos y medicamentos de venta libre, para refutar las denuncias de la AAPM.
Sin embargo, según parece la ANMAT recrea una lectura laxa y sesgada de sus propias resoluciones para justificar la inacción, pues la resolución 4980/05 en sus anexos establece las siguientes exigencias en los formatos publicitarios:

ANEXO II
NORMAS ESPECÍFICAS PARA LA PUBLICIDAD DE ESPECIALIDADES MEDICINALES DE VENTA LIBRE Y MEDICAMENTOS FITOTERÁPICOS DE VENTA LIBRE

1- Toda publicidad o propaganda de especialidades medicinales de venta libre y/o de medicamentos fitoterápicos de venta libre deberá:
1.1 Propender a la utilización adecuada, segura y racional del producto, presentando sus propiedades demostradas objetivamente sin engaños o equívocos, brindando información veraz, precisa y clara acorde a su uso y dosificación concordante con la información científica aprobada por esta Administración Nacional.
8. El uso de frases e imágenes deberá contribuir a definir una afección, malestar y/o uso del producto, de acuerdo con la información autorizada en los rótulos y/o prospectos, para favorecer la comprensión del público en general.
a) Diferenciar claramente la información sobre el padecimiento y sus alternativas de tratamiento, de los beneficios y riesgos que el producto publicitado ofrece de acuerdo a las indicaciones aprobadas por esta Administración Nacional, evitando proponer su uso indebido o excesivo.
2- Toda publicidad o propaganda de especialidades medicinales de venta libre y/o de medicamentos fitoterápicos de venta libre no deberá:
2.1 Inducir al uso indiscriminado del producto, sugerir excesos o respuestas no demostradas científicamente.
2.2. Sugerir que la toma del producto debe ser permanente y/o que el producto posee propiedades curativas en enfermedades crónicas o incurables, salvo que así esté contemplado y/o autorizado en sus prospectos.
2.3 Sugerir que el producto previene la enfermedad y, por ende, proponer su uso en personas sanas para mejorar su estado a no ser que esté científicamente demostrado y especificado en las indicaciones.
La resolución 4980/05 es suficientemente explícita y alcanzaría contrastar con las publicidades cuestionadas por la AAPM para detectar las anormalidades.
Pero la ANMAT recurre a un mecanismo inverso: recurre a su resolución para sostener que TODO ESTA EN ORDEN cuando cualquier análisis comparativo le devolvería un espejo deformado de esa presunta normalidad.


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