MILES DE MUERTES POR CONSUMO EXCESIVO Y FALTA DE CONTROL DE LOS MEDICAMENTOS


  Las reacciones adversas a los medicamentos provocan la muerte de 197 mil personas por año en Estados unidos y más de 100 mil Europa, mientras que en la Argentina las estadísticas estiman que se producen alrededor de 700 decesos y 100 mil internaciones anuales a causa de la automedicación, favorecida por el incremento de las especialidades de venta libre.

 Las muertes por consumo excesivo de medicamentos “han aumentado considerablemente, superando en algunos países al número de fallecimientos por sobredosis con drogas ilegales”,  informó la Junta internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) dependiente de la ONU, en su informe anual de marzo de 2011. Lamentablemente, Argentina figura en esa estadística siniestra, según confirmó la División Toxicología del Hospital Fernández de la Ciudad de Buenos Aires.

 El consumo excesivo de medicamentos y la automedicación generan - además de las 700 muertes-  un gasto extra anual en Argentina de 1.700 millones de pesos, según las estimaciones de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) y de otras  entidades profesionales, entre las que se cuenta la Asociación de Agentes de Propaganda Médica (AAPM).

 Una encuesta del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, difundida en mayo de 2010, indicó que la aspirina era consumida por el 50 por ciento de las personas que se automedican. También había un consumo excesivo del antibiótico amoxicilina  con el 42 por ciento y el antiinflamatorio ibuprofeno con el 38 por ciento de los automedicados.

  La encuesta indicó también que el 12 por ciento de las consultas en hospitales se originaban en efectos nocivos originados en la automedicación.

 Durante el 2011 se asistieron 3741 pacientes en la guardia de la División Toxicología del Hospital Fernández de la Ciudad de Buenos Aires. El 11,5 % de ellos, 430, correspondieron a intoxicaciones medicamentosas, siendo 125 caso correspondientes a medicamentos de venta bajo receta archivada y los 305 restantes, en su gran mayoría de medicamentos de venta libre, informó el profesor Carlos Damin, jefe de la División Toxicología del mencionado centro asistencial porteño.

“Esto ubica a los medicamentos como la segunda causa de intoxicación por frecuencia en un hospital general de agudos, superando incluso el consumo de cocaína.

 La primera causa de intoxicación atendida en ese centro hospitalarios fue por bebidas alcohólicas con 1029 pacientes, después los medicamentos, la tercera el monóxido de carbono con 390 pacientes y la cuarta la cocaína con 290 pacientes, detalló el facultativo del Hospital Fernández.

El profesor Damin subrayó que “el uso indebido de los medicamentos siempre genera daño a la salud” y que “las mezclas o la asociación entre medicamentos también es común y no se advierte como un peligro”.

 “No hay medicamentos que sean inocuos, pueden ser buenos, pero tomados incorrectamente se pueden transformar en tóxicos”, reforzó el profesional.

  Damin advirtió que “como sostiene un artículo publicado por la Primera Cátedra de Toxicología de la UBA, es innegable el impacto de la publicidad de los medicamentos en la conducta de los consumidores, y de allí los potenciales riesgos que representa para la salud de la población”.

  “La publicidad y promoción activa por los medios masivos de comunicación aumenta la automedicación irresponsable y el uso irracional de medicamentos. Los fármacos medicinales o medicamentos abandonan así su lugar de bien social, esencial para la salud pública y pasan a ser un bien de consumo”, completó Damin.

 Un reciente informe del  Sindicato Argentino de Farmacias y Bioquímicos (SAFYB) aseguró que durante el año pasado 22.700 personas fallecieron a causa de los efectos nocivos de los medicamentos a un promedio de 60 decesos por día.

   Según el estudio difundido por el sindicato profesional, los muertos fueron 22.700 en 2010 y 21.800 durante 2011en todo el país,  por causas similares vinculadas al uso indebido de los medicamentos y la automedicación.

 El estudio fue realizado mediante un relevamiento de 6.800 centros de salud públicos y privados de todo el país y se basó en el cruce de datos de partidas de defunción, internaciones e historias clínicas.

“Con los métodos habituales  de estadísticas hay internaciones y decesos que se explican por ejemplo, por un problema hepático, gástrico o cardíaco y cuando se ahonda en ese trastorno se descubre que está relacionado con el consumo abusivo o el mal uso de determinados medicamentos,  afirmaron las autores del trabajo.

 Las sombrías estadísticas sobre las muertes por efecto “colateral” del consumo de medicamentos merecen todavía de escasa atención por parte de la industria farmacéutica y de los gobiernos y “en consecuencia los pacientes y los médicos no están preparados y alertados para ser tan vigilantes como deberían ser”, señaló un reciente informe de Southern Med Review Journal.

 La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU coincidió que existía una “escasa atención” sobre el consumo excesivo de medicamentos, “hasta que la muerte de varios artistas prominentes se relacionó con el abuso de medicamentos de venta con receta”, en aparente alusión al desenlace trágico de  Michael Jackson.

  Las reacciones adversas a los medicamentos (RAM) “siguen siendo muy insuficientemente reconocidas y reportadas”, advirtió la publicación.  A su vez la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que “las RAM figuran entre las diez causas principales de defunción en todo el mundo”.

  En Estados Unidos, se han calculado hasta 106 mil muertes al año debido a las reacciones medicinales con un perjuicio económico de 12 mil millones de dólares anuales, estimó el medio especializado New England Journal of Medicine study.

  A esta cifra, New England Journal of Medicine incorporó otras 98 mil muertes y 2 mil millones de dólares de pérdidas anuales por “errores humanos” en la prescripción médica y uno de cada cuatro pacientes ha demostrado que sufren efectos secundarios observables en más de las 3.340 millones de recetas de remedios emitidas en Estados Unidos desde 2002.

  Un estudio de la Sociedad Española de Patología Digestiva, difundido el año pasado, indicó que “los efectos adversos de los medicamentos causan el 20 por ciento de las insufiencias hepáticas”.


  Los medicamentos se han convertido, después del alcohol, en el principal “enemigo” del hígado y la sobredosis de paracetamol puede “causar la muerte al daño el hígado de formar irreversible”, advirtió el informe de la asociación española.  

 Una de las causas de las muertes por reacciones adversas a los medicamentos es el fracaso de los exámenes clínicos o directamente las irregularidades que se cometen con esos ensayos, como está pasando en India por la falta de regulaciones.

 Muchos ensayos clínicos se realizan actualmente en India donde el diario Tribune de Nueva Delhi reveló que al menos 1.725 personas murieron durante esos ensayos entre 2007 y 2011.

 La Corte Suprema de Justicia de ese país acusó recientemente a la multinacional GlaxoSmithKline de realizar “ensayos no autorizados para probar la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano en 24 mil niñas de zonas tribales, provocando al menos dos muertes sospechosas.

  El proyecto EU-ADR en el que participan universidades de Europa, Estados Unidos e Israel, publicó un informe en octubre pasado demostrando que es posible detectar las reacciones adversas de los medicamentos antes de que ingresen al mercado.

  El proyecto cuenta con un financiamiento de 5,88 millones de dólares y el objetivo es desarrollar un innovador sistema computarizado para detectar las reacciones adversas a los medicamentos (RAM).

 Estas técnicas podrían, por ejemplo, haber detectado las señales de riesgo cardiovascular del medicamento Vioxx para la artritis, tres años antes de que fuese retirado del mercado, cuando ya había originado alrededor de 140 mil incidentes cardíacos y 27.785 casos de infartos de miocardio y muertes súbitas, según un informe de la FDA de octubre de 2004.

“Claramente existe una necesidad urgente de mejores métodos para predecir la seguridad de los medicamentos para los pacientes”, escribió el especialista paquistaní Ayyaz Kiani en el sitio Southernmedreview.org, sobre “La importancia de la seguridad en los medicamentos”.

Un reciente estudio de la Maestría en Toxicología y Farmacología de la Universidad de Bradford, Gran Bretaña, advirtió que los ensayos con animales resultan insuficientes para evaluar los efectos adversos de los medicamentos.

  Una muestra de 43 medicamentos experimentados con animales indicó que se perdió el 81 por ciento de los efectos secundarios graves en el transcurso del ensayo, que luego pasaron a perjudicar a los pacientes.

  El National Research Council de Estados Unidos, ya había pedido en 2007 la sustitución de los experimentos con animales por “el uso más eficiente de los ensayos in Vitro y técnicas computacionales”.

 “En promedio, los resultados extrapolados de estudios que utilizan decenas de millones de animales no pueden predecir con precisión las respuestas humanas”, publicó Theriogenology, una revista internacional de reproducción animal.

  Si los medicamentos de venta bajo receta han perdido confiabilidad a causa de la negligencia y el error, el expendio de medicamentos de venta libre se ha convertido en un flagelo y no sólo en Argentina.

 En un reciente episodio, en Estados Unidos entre cinco y diez personas fallecieron en octubre pasado y 185 fueron hospitalizadas por consumir esteroides inyectables contaminados con hongos, medicamento fabricado en el Estado de Massachssetts y que se expedía sin necesidad de receta médica.

  En noviembre pasado en la ciudad paquistaní de Lahore al menos 17 personas murieron después de beber un jarabe para la tos, que resultó tóxico.

 Un medicamento para el corazón adulterado distribuido por el Instituto de Cardiología del Estado paquistaní de Punjab provocó la muerte de 69 pacientes. También un jarabe para tos contaminado provocó la muerte de 94 personas en Panamá en 2006.

 El informe de Ayyaz Kiani advirtió que el supuestamente inocuo suplemento de hierro es el causante del 30 por ciento de las muertes reportadas por la medicina pediátrica.

  Una revisión de varios productos para la salud que se venden sin receta, como jarabes para la tos o suplementos para las articulaciones, no encontró evidencia de que realmente funcionen, de acuerdo a un estudio de un panel de expertos convocados por la revista británica Which?.

 La revista británica, una publicación independiente de derechos del consumidor, seleccionó algunos de los remedios que más se venden en Reino Unido para tratar toda una serie de trastornos sin necesidad de receta médica.

  Por ejemplo, muchos jarabes para la tos, que figuran entre los productos de mayor venta en farmacias británicas durante los meses de invierno, afirman en sus botellas que “eliminan la mucosidad, aclaran la congestión en los bronquios y vuelven la tos más productiva”.

  Algunos de estos productos aseguran que tienen “efectos calmantes de la tos seca y el cosquilleo en la garganta”. Los expertos, sin embargo, afirman que no encontraron evidencia científica “robusta” que apoye esas afirmaciones.

 El principal ingrediente de muchos jarabes para la tos es la guaifenesina. Una revisión llevada a cabo en 2008 por el grupo de científicos Cochrane Collaboration sobre los compuestos que se venden como tratamiento para la tos en niños y adultos, no encontró evidencia de efectividad con ingún compuesto. La evidencia con la guaifenesina era “ambigua”, concluyeron los investigadores.

  Los expertos convocados por Which? sí encontraron que estos productos contienen altas cantidades de azúcar. “Por cada dosis de 10 ml de jarabe hay 1,5 generosas cucharadas pequeñas de azúcar. Si un adulto toma esta medicina en su dosis máxima durante una semana, obtendrá el equivalente de azúcar que contienen cinco barras de chocolate”, alertó Which?.

 Los expertos de la publicación también analizaron los suplementos que prometen proteger las articulaciones. Estudios en el pasado han revelado que la glucosamina, los ácidos grasos omega 3 y el condroitín tienen efectos beneficiosos contra el desgaste de las articulaciones causado por la vejez y otros síntomas de la artrosis y artritis.

  Varios suplementos a base de estos compuestos incluyen ahora en sus etiquetados estos efectos “protectores” de articulaciones.

  Los expertos de Which? revisaron algunos de los productos más populares que contienen estos tres ingredientes y encontraron que la cantidad de los compuestos que tienen las tabletas estaba “muy por debajo de los niveles que se considera efectivo”. También está en duda el beneficio de la glucosamina y condroitín para aliviar el dolor de las articulaciones.

  Un estudio de la Universidad de Berna en Suiza, publicado en British Medical Journal en 2010, encontró que los suplementos de estos compuestos “que se venden ampliamente y cada vez se recetan más, no tienen más beneficios que un placebo para reducir el dolor de las articulaciones”.

  Los expertos de Which? tampoco encontraron evidencia de que las tabletas herbales para adelgazar aceleren la pérdida de peso, como afirman en sus etiquetados, ni que las lociones “para mejorar la apariencia de cicatrices y marcas en la piel” funcionen. También pusieron en duda la efectividad de las tabletas que dicen aliviar los síntomas del resfrío y de la gripe.

  El estudio encontró que estos productos contienen una dosis menor de acetaminofeno (paracetamol) de la que normalmente se recomienda para aliviar el dolor o fiebre.

Y los beneficios de otros ingredientes de estas tabletas, como la vitamina C, para aliviar los síntomas de un resfrío, no han sido comprobados científicamente.

  Las compañías que fabrican todos estos productos que se venden sin receta afirman que la Agencia Reguladora para Medicinas y Productos de la Salud (MHRA) de Reino Unido, “ha revisado detalladamente la evidencia clínica de sus respectivos productos y que son medicinas autorizadas”.

 Sin embargo, Which? afirmó que “aunque es importante que los consumidores puedan elegir productos que les funcionen como individuos, creemos que las compañías deben ser más abiertas con la evidencia de las afirmaciones que hacen”.

 “Las compañías deben ser transparentes” porque “aunque un producto esté regulado, el consumidor debe confiar en que la compañía ha llevado a cabo investigación robusta y que puede creer en sus afirmaciones”, concluyó el informe de la publicación.

  También en Inglaterra, un informe científico por la BBC desmoronó la imagen positiva y beneficiosa que Bayer ha construido durante décadas en torno a la Aspirineta.

  “Una aspirina al día, más riesgos que beneficios”, fue la conclusión de un informe difundido el 10 de enero de 2012 por la cadena británica BBC, al reproducir un estudio publicado en Archives of Internal Medicine (Archivos de Medicina Interna) advirtiendo que “una investigación llevada a cabo con más de 100 mil pacientes, encontró que el fármaco, tomado diariamente, puede hacer más daño que beneficio a una persona sana”.

  Los resultados de la investigación surgieron de nueve ensayos clínicos en los que participaron 102.621 pacientes y una de las conclusiones fue que sólo se constató una reducción del 20 por ciento de los infartos no fatales entre las personas que tomaban aspirina, pero no hubo reducción en las muertes por infarto, enfermedad cerebrovascular o cáncer”.

  Por el contrario, el riesgo de una hemorragia interna potencialmente letal se incrementó 30 por ciento, aseguraron los científicos, sobre las conclusiones de su estudio sobre la Aspirineta.

  Federico Tobar, especialista argentino en economía de la salud, a su vez señaló que “a excepción de EEUU (que prácticamente desreguló todo: propaganda y venta) en general hay cada vez más controles sobre la propaganda pero hay una tendencia a promover la automedicación responsable como parte de una estrategia pro acceso” de la industria.  


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