LOS LABORATORIOS QUIEREN TENER LAS MANOS LIBRES PARA COIMAR A LOS MEDICOS Y POR ESO NO FIRMAN LA PARITARIA

Las cámaras farmacéuticas se niegan desde hace casi un año a firmar la paritaria porque condicionan el aumento del salario a que los gerentes y supervisores puedan ingresar a los consultorios y los centros de salud junto con el agente de propaganda médica. La excusa es “supervisar” la visita del visitador médico. La verdad es que quieren entrar libremente a los consultorios para coimear a los médicos, un comportamiento casi delictivo y mafioso que nuestros compañeros no aceptan protagonizar.
La AAPM ha decidido convocar a un plebiscito para que nuestros afiliados ratifiquen las leyes de profesionalidad que resguardan éticamente nuestra actividad o acepta la extorsión de las patronales. Esas leyes de Profesionalidad no son un capricho de los apm sino que evita que los profesionales médicos y los propios agentes de propaganda médica sean sometidos a un trato servil y extorsivo por parte del personal jerárquico de los laboratorios que, precisamente para evitar esas situaciones apremiantes, tienen suspendidas las matriculas profesionales por disposición del Ministerio de Salud mientras ocupen cargos de dirección y supervisión. Y así lo ha entendido un reciente fallo de la Cámara del Trabajo de la Provincia de Tucumán que ratificó el artículo 4 de la Ley 5.962 y su respectiva reglamentación, que establece como requisitoindispensable poseer la matrícula habilitante para ejercer la actividad de Agentes de Propaganda Médica, otorgada por el Ministerio de Salud y los ministros de salud provinciales.
De este modo, la justicia tucumana confirmó la plena vigencia  de las leyes de profesionalidad provinciales y de la “territorialidad” cuestionada por las cámaras empresarias durante la ronda paritaria con los visitadores médicos. La “territorialidad” forma parte de la ley y define que son los Ministerios o Secretarías de Salud de cada localidad los que regulan y reglamentan el ejercicio de la profesión de los Agentes de Propaganda Médica. 
La modificación de las leyes de profesionalidad excede por completo la materia de discusión de una paritaria en el ámbito del Ministerio de Trabajo y es una actitud extorsiva pretender que los visitadores médicos renuncien a la profesionalidad a cambio de un salario. Pero los laboratorios insisten por tener las manos libres para acometer con sus coimas y sus sobornos en el consultorio del médico.
En definitiva quieren que los visitadores médicos sean cómplices de una “conducta delictiva” como definió el Juzgado Nacional en lo Penal Económico Número 8 de Capital Federal, al fallar en 2012 en un juicio de Pfizer contra dos de sus ex supervisores.
Lapidariamente el fallo califica de “delictiva” la conducta de Pfizer al “identificar” a los médicos a los que podía incorporar a un “un oscuro sistema de coimas”.
La negativa de la industria a firmar la paritaria, llamase Pfizer o como se llame tiene una razón: coimear, coimear y coimear.
En todo el país los únicos habilitados a brindar información científica de los medicamentos son únicamente los visitadores médicos con su título profesional vigente La industria farmacéutica se ha impuesto un objetivo de máxima en la discusión paritaria que comenzó en agosto y que se ha tornado en una demanda insistente y reiterativa: que los visitadores médicos puedan ser "supervisados" durante su actividad profesional. Que esos supervisores que son jerarcas de las empresas, puedan ingresar al consultorio médico con la supuesta finalidad de "evaluar" la actitud de los APM ante el médico.
La insistencia de las cámaras patronales que se niegan a firmar la paritaria si no se autoriza la "supervisión" de la tarea diaria de los visitadores médicos, disparó diferentes especulaciones sobre la verdadera razón de la presión empresaria para modificar un punto inmodificable del convenio colectivo de trabajo.
¿Razones laborales?.¿Desconfianza en el personal calificado y capacitado de cada empresa?. ¿Proponer o sugerir mecanismos de promoción?. ¿Fisgonear la relación entre el AAPM y el médico?. Nada de eso. El objetivo inconfesable es derribar la barrera ética que los visitadores médicos hemos construidos durante décadas con nuestra persistente prédica contra las prácticas ilegales de la industria, en Argentina y en el resto del mundo.
Los supervisores quieren ingresar a los consultorios médicos sin testigos molestos como somos los visitadores médicos para poder coimear con las manos libres. Entonces, no se trata de "supervisar" a nadie sino de disponer de libertad para coimear a los médicos sin las barreras éticas que hemos impuesto los visitadores médicos en nuestra tarea profesional y por eso hemos insistido durante años con un código de ética que regule nuestra actividad y sancione a los corruptos.
Pero la propia industria ha considerado "innecesario" avanzar en la regulación ética de la promoción farmacéutica, porque dicen tener sus propios códigos de ética de aplicación obligatoria para su personal.
La realidad en Argentina y en el resto del mundo, indica que la coima, la prebenda y el soborno son las prácticas habituales de una industria acostumbrada, precisamente, a violar los códigos éticos.
Los visitadores médicos hemos denunciado en infinidad de ocasiones ante el periodismo e incluso ante la justicia las prácticas corruptas de la industria que, como todos los empresarios, hacen buena letra cuando son vigilados pero recurren a la coima cuando se creen impunes.
Oscuro sistema de coimas como dijo la justicia, de laboratorios en Argentina y en el mundo. Un reciente informe de la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA), reveló que las compañías farmacéuticas pagaron 2.400 millones de dólares en 2015 “en todo tipo de pago” a los médicos en Estados Unidos. De un total de 933.295 médicos  activos, al menos el 48% de ellos recibió algún tipo de beneficio por parte de estas compañías, reconoció la publicación.
En Argentina, la AAPM desde hace décadas ha sido un muro de contención contra las prácticas corruptas que pretende instalar como “normal” la industria farmacéutica y sistemáticamente han denunciado el pago de coimas, sobornos, supuestos “honorarios” por trabajos de investigación, viajes pagos a centros turísticos con la excusa de congresos médicos y hasta el sorteo de electrodomésticos.
En una de las últimas denuncias que lamentablemente no siempre son investigadas por la justicia, el Ministerio de Salud o la ANMAT, AAPM expuso que el laboratorio Sanofi incitaba a los médicos argentinos a recetar su medicamento Suprefact Depot a cambio de pasajes de avión hacia destinos turísticos.
La denuncia contra la multinacional francesa fue radicada en el Juzgado Laboral Número 5 de San Isidro, caratulada S. R. contra Sanofi, donde el visitador médico ha testimoniado que fue despedido por negarse a repartir dádivas –en formato de pasajes de avión- entre los médicos para que recetaran Suprefact Depot, un medicamento para el cáncer de próstata.
En su testimonio ante la justicia, el visitador médico aseguró que fue despedido por rechazar las presiones de Guillermo Seminario, Director BU de la línea Hospitalaria Oncológicos de sanofi-aventis, quien exigía a su personal que repartiera pasajes de avión entre los médicos para alentarlos a que recetaran el medicamento de la compañía. 
El visitador médico, en su testimonio ante la justicia laboral de San Isidro, precisó que fue despedido después de informar de estas prácticas reñidas con el propio código ético de la compañía a la oficina regional que supuestamente audita las actividades de la multinacional en América Latina y que funciona desde Panamá.
R. actuó convencido de que estaba cumpliendo con su responsabilidad profesional, ya que el laboratorio promociona pomposamente en todo el mundo que posee un Código de Etica que dice hacer cumplir a todos sus empleados.
En Argentina, el laboratorio Lazar reparte tarjetas prepagas de Tiendas Falabella entre los médicos que adhieren en concepto "gastos de cursos de actualización" por un valor cada una de 400 pesos-en realidad, la regalía es por prescribir determinado número de fármacos de su marca.
Esta operatoria queda aún más clara en la práctica ilegal que el laboratorio ha denominado "acciones para la farmacia" en la que precisa: "la farmacia debe juntar 1300 pesos en troqueles para acceder a una bonificación de la tarjeta Falabella".
Wyeth también fue denunciado ante la justicia argentina por promocionar el medicamento Rapamune para terapias incorrectas y a entregar cheques entre los médicos que lo recetaban, denunció un visitador médico despedido ante el Juzgado Nacional de Trabajo de la Capital Federal en 2006.
El laboratorio no negó que pagara a los médicos pero dijo que no eran coimas sino "becas y honorarios", se justificó ante la justicia argentina. Durante el juicio, otros tres visitadores médicos de la multinacional estadounidense admitieron que eran forzados a "entregar cheques contra un listado de teléfonos, direcciones y productos del paciente recetado".
El diario Clarín publicó el 26 de noviembre de 2016 que el laboratorio israelí Teva admitió ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos que pagó alrededor de 80 dólares a cada médico de Argentina (entre otros países) que recetara su medicamento Copaxone contra la esclerosis múltiple y que además los médicos eran “agasajados” con viajes internacionales. La lista de los profesionales argentinos que aceptaron las coimas fue proporcionada por un ex directivo de la empresa convertido en “informante anónimo” ante la justicia norteamericana Ordenes de compras en Falabella y en negocios de electrodomésticos, "honorarios" por participar de congresos inexistentes, canjes de servicios por viajes al exterior. Son algunos de los métodos a los que recurren los laboratorios para "bonificar" a quienes recetan sus medicamentos.
Para eso insisten en la "supervisión" de las tareas de los visitadores médicos. Es la excusa para empantanar las negociaciones paritarias. Una demanda imposible porque implicaría modificar el convenio colectivo de trabajo y porque el personal jerárquico tiene la matrícula profesional suspendida mientras ocupa un cargo de dirección en su laboratorio.
La suspensión es una medida por demás saludable pues ha evitado que los jerarcas puestos por las empresas para cumplir con "metas de ventas", salgan a la calle a repartir sus coimas.
Los visitadores médicos sabemos de qué estamos hablando porque somos víctimas de esas prácticas corruptas, forzados a aceptarlas y practicarlas o sufrir sanciones. Tenemos pruebas fehacientes de cómo corrompen a los médicos y estamos dispuestos a ponerlas a disposición de la justicia, se alguien se anima a investigar.
Por ejemplo, en un reciente episodio el laboratorio Johnson &Johnson acaba de ser multado en Estados Unidos con 2.235 millones de dólares para coimear a los médicos y a una cadena de farmacias para que recetaran sus medicamentos Risperdal, Invega y Natrecor para usos terapéuticos no autorizados.
Los representantes de ventas de la compañía indicaron a los médicos que "si querían recibir pagos" descriptos como "honorarios profesionales" debían previamente "aumentar sus recetas de Risperdal", denunció el gobierno de Estados Unidos durante la investigación judicial.
Edvard Philipson , vicepresidente del laboratorio Ferring Phamaceuticals para América Latina admitió que Argentina, Bolivia , Perú y Venezuela son los países de la región donde las leyes sobre promoción de medicamentos "no son tan estrictas o son menos ejecutadas".
Los laboratorios multinacionales tiene "prácticas comerciales poco éticas", reconoció Ciro Chowdhury, director general de CBPartners, una consultora global de apoyo a las empresas farmacéuticas. Otro ejemplo de esas prácticas corruptas fue denunciado ante la justicia argentina en abril de 2006 contra el laboratorio Novartis y la Fundación Max de Estados Unidos, financiada por el propio laboratorio "para imponer un plan de ventas agresivo del medicamento Glivec" para enfermos de leucemia mieloide crónica.
Una ex empleada de la Fundación Max denunció en aquella oportunidad que existía un denominado Programa GiPAP para imponer la prescripción de Glivec entre los enfermos de leucemia, que se presentaba "enmascarado en un plan social, con pago de coimas".
La Fundación Max se encargaba del trabajo sucio: convencer a los pacientes y a sus familiares que debían presentar recursos de amparo contra las obras sociales que se negaran a pagar los tratamientos con Glivec y "utilizar a los enfermos como instrumentos mediáticos", según consta en la denuncia presentada en el Juzgado Penal Económico Número 6 de la ciudad de Buenos Aires. Prácticas similares a la de Novartis con el Glivec fueron denunciadas también de Pfizer para el Sutenc, de Abbott con el Humira y de Wyeth para el Embrel, pues también habían montado "fundaciones" o estudios de abogados a su servicio que forzaban a los pacientes a demandar a las obras sociales.
Cabe destacar que Pzifer fue condenado a pagar una multa millonaria en Estados Unidos en 2012 por los mismos motivos que en Argentina: uso no habilitado de Rapamune de su subsidaria Wyeth, mediante el pago de coimas.
La revista El Médico en junio de 2006 denunció que el laboratorio Temis Lostaló –perteneciente al mismo grupo familiar que Droguería del Sud- repartía entre los médicos órdenes de compra de Frávega, Tickets Carrefour y cheques que debían entregar los propios visitadores médicos entre los médicos que recetaban sus productos y que eran "vigilados" mediante un sistema conocido como DDD que consiste en una auditoria en droguerías que "canta" la cantidad de recetas firmadas por cada profesional.
Las "Big Pharma" han negado que esas prácticas corruptas constituyan el sustento de sus políticas comerciales luego del escándalo de China donde quedaron salpicadas Glaxo (GSK), Novartis, Alcon, Sanofi y Eli Lilly, por el pago de sobornos millonarios a los médicos de ese país y varios de sus directivos arrestados.
GlaxoSmithKline pagaba sobornos en China a través de la tapadera de 700 empresas de turismo. La misma táctica utilizó Pfizer en Argentina, además de regalar electrodomésticos, para que los médicos recetaran sus productos. No es una casualidad que la justicia argentina calificara de "conducta delictiva" el sistema de coimas montado por la multinacional que también en su país, Estados Unidos, fue condenada a pagar casi 500 millones de dólares, por replicar las mismas "tácticas" de ventas que fueron definidas como "comportamiento mafioso" por el juzgado de Buenos Aires que falló en la denuncia de Pfizer.
Ana Nicholls, jefa de la unidad de Salud de The Economist Intelligence Unit (EIU), admitió que "Pharma es vulnerable a la corrupción", en declaraciones al sitio digital EyesforPharma. "Los problemas de GSK en China "son parte de una corrupción global en la industria de los remedios", advirtió el diario El País de España.
Corrupción global que quedó expuesta cuando la justicia argentina acusó a la multinacional Pfizer de practicar "una conducta delictiva" y de financiar "un oscuro sistema de coimas y sobornos a los médicos en el marco de la cadena de comercialización de los medicamentos", según dictaminó el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Número 27 de la Capital Federal, durante el juicio iniciado por Pfizer contra dos de sus ex supervisores, de apellidos Capalbo y Patrone.
Los directivos de Pfizer para el Cono Sur y de su filial en Buenos Aires, intentaron tomar distancia del ilícito responsabilizando a sus visitadores médicos de recurrir a prácticas ilegales por iniciativa propia, cuando era la empresa la que aportaba el dinero para distribuir regalos, pasajes o invitaciones a congresos inexistentes.
Glaxo también fue protagonista "del mayor fraude del sector salud en la historia de Estados Unidos", según definió James Cole, asistente del Fiscal General del Departamento de Justicia, cuando en 2012 admitió que había promocionado entre los médicos sus productos Wellbutrin, Paxil y Avandia para terapias no autorizadas. El laboratorio inglés aceptó pagar una multa de tres mil millones de dólares.
La multinacional Pfizer reconoció en 2012 que sobornó a médicos y funcionarios de Estados Unidos para "convencerlos" que recetaran su producto Rapamune para tratamientos médicos que no habían sido autorizados por la FDA. Seis años después que en cometiera igual delito que en Argentina y a partir de un acuerdo con el Departamento de Justicia, accedió a pagar una multa de 491 millones de dólares.
Pfizer ya había acordado el año pasado con el Departamento de Justicia de Estados Unidos pagar sendas multas de 60 millones de dólares y 48 millones de euros por sobornar a médicos, reguladores de precios y funcionarios públicos en Rusia, Bulgaria, Croacia, Kazajistán, Serbia, República Checa, China e Italia.
Eli Lilly fue otro de los laboratorios condenados a pagar una multa de 22 millones de dólares, para prácticas comerciales ilegales en China, Brasil, Rusia y Polonia, donde sus empleados repartían regalos entre médicos y funcionarios.
Los laboratorios disponen de un dinero para 'contribuciones' destinadas a los médicos. Se van otorgando en función de la posibilidad de lograr mayores prescripciones", explicó la AAPM. Además de las "contribuciones directas", los médicos son remunerados por "estudios seudocientíficos", según explicó José Charreau al diario Página 12 en una nota sobre la corrupción de los laboratorios publicada hace algunos años.
"'Mire, doctor, tenemos este producto nuevo, aprobado por la FDA de Estados Unidos: nos interesa que usted haga una evaluación con sus pacientes'. Y se le entrega al médico una hoja de evaluación. Todos saben perfectamente que eso no es un verdadero estudio clínico; los estudios clínicos deben estar aprobados por la Anmat, deben ser gratuitos y seguir determinados procedimientos. Es un falso estudio clínico pero 'como esto implica mayor trabajo para usted, doctor, estimamos que le corresponden 50 pesos por la visita de cada paciente'", ejemplificó Charreau e insistió que "en realidad esos recursos indirectos ya no se usan mucho; últimamente se hacen cosas mucho más guarangas".
Charreau explicó que hay mecanismos de control más directos: "Uno de los principales laboratorios nacionales elabora un producto inyectable para la artritis reumatoidea que debe ser aplicado por el médico mismo mediante una jeringa presionable: la jeringa tiene una especie de troquel que el médico retiene: cuando va el visitador, le entrega los troqueles que juntó y recibe una suma establecida por cada uno".
Recientemente los laboratorios Teva y Allergan acordaron pagar multas en Estados Unidos para cerrar sendas investigaciones sobre el pago de coimas a profesionales médicos de Estados Unidos y otros países.
Allergan optó por reconocer que estuvo ofreciendo “servicios empresariales” a oftalmólogos de 19 Estados a cambio de que recetaran su medicamento Restasis y pagó una multa de 13 millones de dólares al gobierno federal.
Teva admitió por su parte que había sobornado a médicos de Rusia, Ucrania, México y Argentina, para que recetaran su medicamento Copaxone para la esclerosis múltiple. La investigación contra Teva sigue su curso en la justicia de Washington, porque aparecieron nuevas evidencias de que el laboratorio instrumentó un sistema aún más vasto de sobornos a escala mundial.


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