PFIZER MONTO UN “OSCURO SISTEMA DE COIMAS” Y TUVO COMPORTAMIENTO DELICTUAL, PARA LA JUSTICIA

El  laboratorio multinacional Pfizer fue acusado de practicar “una conducta delictiva” y de financiar “un oscuro sistema de coimas y sobornos a los médicos en el marco de la cadena de comercialización de los medicamentos”,  según dictaminó el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Número 27 de la Capital Federal, durante un juicio iniciado contra dos de sus ex visitadores médicos.

  En el ejemplar fallo que se convierte en un caso testigo por la revelancia de las pruebas, Pfizer quedó envuelto en un escándalo de imprevisibles consecuencias para la multinacional, ya que el juez de Instrucción Alberto Baños y la secretaria del juzgado María Noé Rodríguez  recomendaron girar los antecedentes al Juzgado Nacional en lo Penal Económico Número 8 para que determine la gravedad de las conductas delictivas  y las eventuales condenas penales.

   El juicio fue iniciado por Pfizer contra los visitadores médicos  Jorge Capalbo y Oscar Víctor Patrone  por conducta “fraudulenta” porque desviaron 24.423 pesos destinados al pago de los sobornos, mediante la presentación de facturas apócrifas.

  Pfizer acudió a la justicia luego de fracasar en su intento de que los visitadores médicos presentaran “voluntariamente” la renuncia.

     Pero, la demanda de Pfizer se convirtió en un tiro en el píe porque durante el juicio se comprobó que los visitadores médicos eran apenas parte de un mecanismo tipificado como “conducta delictiva” y en la sentencia judicial –sin excluir del delito a Capalbo y Patrone- se responsabiliza a la empresa de forzar a sus empleados a pagar coimas  y distribuir costosos regalos entre los médicos para que receten sus productos.

  El juez Baños y la secretaría Noé Rodríguez declararon  “la incompetencia” del Tribunal para pronunciarse en la demanda por  “administración fraudulenta” contra Patrone y Capalbo  porque “lo cierto es que luego de escuchar a estos y analizar el resultado de las diligencias encaradas, sale a la luz todo un mecanismo de coimas a los médicos por parte de Pzifer”, el de mayor ventas en el mundo con su producto Viagra.

    Este sistema de coimas se disimulaba “a través de documentación apócrifa” aportada por los visitadores médicos  pero de la que “las autoridades no podían estar ajenas, siendo aquéllos (Capalbo y Patrone) sólo un engranaje de dicho entramado”.

   La secretaria María Noé Rodríguez en la sentencia de más de sesenta páginas señaló que durante la investigación “he tomado conocimiento con absoluto asombro de todo  un oscuro sistema de coimas y sobornos”, comentario que  trasluce su desconocimiento de las prácticas que son habituales de la industria farmacéutica a nivel mundial y local.

  El fallo del juzgado no descartó que los visitadores médicos Patrone y Capalbo pudieron estafar a su ex empleadora en algo más de 24 mil pesos, pero de la pesquisa judicial se desprende que “no constituyó un hecho independiente” protagonizado por los acusados, sino que por el contrario “todo forma parte de una única unidad de conducta delictiva que encuadra prima facie en el tipo penal”.

  Capalbo y Patrone “colaboraron y/o participaron de algún modo en la confección de los balances falsos de la empresa, que no reflejan obviamente la situación económica real del laboratorio”,  falsedad que amerita que “se investigue una hipótesis delictual” en la que quedaron salpicados los médicos que recibieron las coimas, las autoridades del laboratorio, una empresa de viajes que funcionaba como “taparrabos” para disimular la ruta de los sobornos y también los visitadores médicos, señaló la sentencia.

   Durante el juicio iniciado en 2006 y con sentencia de febrero de este año conocida recientemente, fueron citados a declarar siete médicos y pese a que algunos se mostraron “desmemoriados”,  finalmente debieron rendirse a la evidencia y admitir que habían recibido de Pfzier –a través de Capalbo y Patrone- regalos, pago de honorarios por congresos inexistentes o pasajes de avión que en muchos casos  jamás utilizaron y que convirtieron en dinero.

    La investigación judicial acreditó que el médico Nicolás Luisic recibió una computadora con monitor de plasma, Juan José Bracco fue favorecido con una cámara digital y Emilio Santangelo con un monitor de plasma, pero de las pericias contables ordenadas por el juzgado surgió que “no hay comprobante alguno en la contabilidad de Pfizer” de estos obsequios.

  “Ejemplifiquemos: el laboratorio identifica a los denominados `médicos-negocios` es decir aquellos con mayor potencial prescriptito y envía a un agente de propaganda médica a captar su voluntad mediante el ofrecimiento de diversos beneficios económicos como puede ser la entrega de un determinado electrodoméstico o un cheque o dinero en efectivo, de tal manera de aseguraras que aquél recete sus productos”,  describió la sentencia sobre Pfizer, aunque es un comentario que podría ser reproducido como mecanismo habitual de la industria.

  La profusa documentación recolectada durante el juicio detectó que figuran por decenas los comprobantes de “rendición de gastos” de los visitadores médicos por presuntos pagos de honorarios y por la  organización de congresos y seminarios en el Hospital Durand, Casa Cuna, Rivadavia y Argerich, entre otros, que jamás se realizaron pero que sirvieron para ocultar el pago de coimas.

   Los médicos Alejandro Ladislado Misiunas y Rodolfo Daniel La Greca cometieron contradicciones cuando declararon ante la justicia y no pudieron  recordar “por tratarse de una charla sin importancia” los congresos en los que habían participado y por los que habían recibido honorarios de Pfizer.

 “Tengo motivos suficientes para pensar entonces que estos médicos recibieron dinero por haber recetado los productos de Pfizer pero suscribieron el correspondiente recibo para tales gastos por conceptos que no eran los reales”,  fue la lapidaria conclusión de la secretaría Noé Rodríguez.

 Los ex visitadores médicos declararon ante la justicia que tenían justificado gastos de hasta 3000 pesos por mes para sus “atenciones” con los médicos, a los que podían obsequiarle desde libros de medicinas a delicias gastronómicas.

 Por eso en el marco de la investigación fueron peritados  más de un centenar de comprobantes de gastos de los visitadores médicos que incluyeron tickets de  la tarjeta de crédito  American Express  y facturas de la parilla “La Rueda”,   Dromo Unicenter,  Bonafide San Isidro,  Victoria Plaza, Las Olas Boulevard y Aytron Organización de Eventos,  entre otras “atenciones” recibidas por los médicos.

  Los expertos contables dejaron en evidencia durante la investigación que Pzifer utilizaba a la agencia de viajes “Quórum Travel” para abonar sobornos y coimas mediante el artilugio de disimularlas como el pago de pasajes y estadías de diversos médicos para su participación en congreso internacionales.

   Por ejemplo, el médico Marcelo Nuri recibió 2.000 (dos mil) pesos para afrontar el alquiler de su laboratorio, “disimulando ello por medio de la empresa Quórum Travel con un supuesto viaje falso a un congreso en Atlanta (Estados Unidos)”,  precisó la sentencia.

 El profesional Fernando Javier Dores admitió  durante su testimonio que recibió dinero de Pfizer en pago de un pasaje aéreo para participar de un congreso de otorrinorangilogía  en Denver (Estados Unidos) en 2001, pago equivalente por entonces a 650 dólares.

   Noé Rodríguez, a cargo de  la Secretaría 124 del Juzgado de Instrucción 27, en la sentencia subrayó  que no es de su competencia “el análisis del proceder de los médicos, desde el punto de vista moral, pero permítaseme señalar que no cabe duda que ello conspira contra la dignidad de la profesión, constituyendo una clara falta ética”.

   El juez de Instrucción Alberto Baños en consonancia con su secretaria,  resolvió enviar copia de las actuaciones a  la Asociación Médica Argentina “a los fines que estime pertinentes en relación a la falta de ética por parte de los profesionales médicos, conducta que se encuentra prohibida por la ley 17.132 que regula el ejercicio de la medicina en nuestro país y el código de ética de la Asociación Médica Argentina”.

  En su descargo, el director de ventas de Pfizer para el Cono Sur, el brasileño Adilson Wladimir Montaneira, recurrió al argumento habitual de culpar a sus subordinados si existiese algún delito y que la política de promoción médica  “estaba estrictamente ligada al código de ética del laboratorio”.

 “Nosotros tenemos la obligación de trabajar en línea con lo que la organización plantea. Si la decisión era de coimear a los médicos, era una decisión personal de ellos”, argumentó el directivo de Pfizer, despegando a la “organización” -es decir a la multinacional-  y descargando la responsabilidad de cualquier delito sobre las espaldas de los “perejiles”.

  Por el contrario, los visitadores médicos despedidos  explicaron que por decisión de la Gerencia de Ventas disponían de alrededor de 4000 a 5000 dólares anuales cada uno para “incentivar a los médicos” y que era habitual que se compraran bauchers en Falabella de 500 a 1.500 pesos y en Garbarino por 1.000 pesos que repartían entre los profesionales para lograr “la fidelización y la alianza del médico a nuestros productos”.

  Adilson Monteira “nos decía que teníamos que hacer lo imposible para llegar al objetivo de venta anual y si había que hacer algo que no estaba dentro de los parámetros dibujarlo para que quede bien armado”, aseguraron en la réplica los visitadores médicos demandados  por Pfizer por un fraude de apenas 24 mil pesos, “un nimio porcentaje en comparación a la ventas netas de 2006 que ascendieron a 243.899.605 pesos”, comparó la pericia contable del Tribunal.

 El abogado patrocinante de la multinacional estadounidense durante el juicio fue Jorge Edwin Torlasco, miembro del Tribunal Federal que condenó a los ex comandantes militares en diciembre de 1985, declarado “Personalidad Destacada de la Ciudad de Buenos Aires” por ley 3691 del 13 de diciembre de 2010 y socio durante muchos años del estudio de León Arslanian.

  En el expediente 40397/2006 además de Patrone (63 años), Capalbo (60), han quedado penalmente comprometidos el directivo  brasileño Adilson Montaneira que declaró durante el juicio un sueldo de 15 mil dólares,   Eduardo Miguel Grosso, síndico de la empresa,  Norberto Antonio Cors, contador de la filial argentina de la multinacional, y Enrique Rafael Rivas, gerente de Ventas que declaró 10 mil dólares de remuneración mensual.

  También quedaron incorporados como elementos de pruebas las publicaciones del diario Clarín del 6 de noviembre de 2007 titulada “Denuncian que hay médicos que recetan mal por los regalos de los laboratorios” y de la revista Noticias del 9 de agosto de 2008 titulada “Los negocios Sucios de los médicos”-





    La multinacional Pfizer, el laboratorio número uno del mundo ha sido noticia mundial por la multa que le impusieron en Estados Unidos por sobornar a médicos y funcionarios públicos en el exterior, al mismo que la justicia argentina acaba de acusarlo de “conducta delictiva” y le inició una acción penal, por motivos semejantes.

   Pfizer acordó con el Departamento de Justicia de Estados Unidos pagar sendas multas  de 60 millones de dólares y 48 millones de euros por sobornar a médicos, reguladores de precios y funcionarios públicos en Rusia, Bulgaria, Croacia, Kazajistán, Serbia, República Checa, China e Italia.

    El pago de las multas pone fin al contencioso  con el Departamento de Justicia y el acuerdo incluye también a su subsidiaria Wyeth que acordó desembolsar 18,8 millones de dólares por compartir las prácticas ilegales.

  La lista de países en los que Pfizer cometió “conductas ilegales en el extranjero” que son penalizadas por  el organismo regulador del mercado de valores de Estados Unidos, la  Securities anda Exchange Commmssion (SEC), excluye, por ahora, a la Argentina, donde  en una reciente  sentencia judicial el laboratorio multinacional fue acusado de practicar “una conducta delictiva” y  “financiar un oscuro sistema de coimas y sobornos a los médicos en el marco de la cadena de comercialización de los medicamentos”.

  El fallo fue emitido por el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Número 27 de la capital Federal, durante un juicio iniciado contra dos ex jefes de zona de sus visitadores médicos.

    A partir de un juicio que le salió por la culata, pues buscaba que la justicia condenara a sus ex empleados por defraudación,  Pfizer quedó envuelto en un escándalo de imprevisibles consecuencias para la multinacional, ya que el juez de Instrucción Alberto Baños y la secretaria del juzgado María Noé Rodríguez  recomendaron girar los antecedentes al Juzgado Nacional en lo Penal Económico Número 8 para que determine la gravedad de las conductas delictivas  y las eventuales condenas penales.

    La demanda de Pfizer se convirtió en un tiro en el píe porque durante el juicio se comprobó que los visitadores médicos eran apenas un engranaje de un mecanismo tipificado como “conducta delictiva” y en la sentencia judicial  se responsabiliza a la empresa de forzar a sus empleados a pagar coimas  y distribuir costosos regalos entre los médicos para que receten sus productos.

     La secretaria María Noé Rodríguez en la sentencia de más de sesenta páginas señaló que durante la investigación “he tomado conocimiento con absoluto asombro de todo  un oscuro sistema de coimas y sobornos”.

 “Ejemplifiquemos: el laboratorio identifica a los denominados `médicos-negocios` es decir aquellos con mayor potencial prescriptito y envía a un agente de propaganda médica a captar su voluntad mediante el ofrecimiento de diversos beneficios económicos como puede ser la entrega de un determinado electrodoméstico o un cheque o dinero en efectivo, de tal manera de aseguraras que aquél recete sus productos”,  describió la sentencia sobre Pfizer.

 “Tengo motivos suficientes para pensar entonces que estos médicos recibieron dinero por haber recetado los productos de Pfizer pero(los visitadores médicos) suscribieron el correspondiente recibo para tales gastos por conceptos que no eran los reales”,  fue la lapidaria conclusión de la secretaría Noé Rodríguez.

   En su descargo, el director de ventas de Pfizer para el Cono Sur, el brasileño Adilson Wladimir Montaneira, al declarar ante la justicia argentina recurrió al argumento de culpar a sus subordinados de distribuir prebendas por iniciativa propia y aseguró que la política de promoción médica del laboratorio “estaba estrictamente ligada al código de ética del laboratorio”.

   La sentencia no puede ser más inoportuna para Pfizer pues está a la espera de su nueva CEO en Argentina, la belga  Anne Nijs, que previamente fue directiva de la multinacional en Ucrania y Bielorrusia.

    Pzifer no ha sido el único laboratorio castigado por la justicia de Estados Unidos por pago de coimas y conductas ilegales en el exterior, comportamiento penalizado si la empresa acusada cotiza en Wall Street. Johnson & Johnson también acordó el año pasado pagar 70 millones de dólares al comprobarse sobornos a profesiones médicos en Grecia, Polonia e Irak.

   Además, la  multinacional inglesa Glaxo Smith Kline (GSK) acordó en noviembre pasado en los tribunales de Nueva York pagar una multa de tres mil millones de dólares para cerrar tres juicios con el gobierno de Estados Unidos  por  ocultar información  de los medicamentos antidepresivos Paxil y Wellbutrin y Avandia contra la diabetes, que provocaron intentos de suicidios, convulsiones y miles de ataques cardiovasculares desde 1999, según las autoridades sanitarias de  Estados Unidos y el Senado de ese país.

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