INDIGNACON EN FRANCIA: SUSPENDEN JUICIO POR VICTIMAS DE MEDIATOR


  El tribunal de la ciudad de Nanterre, Francia, decidió suspender durante un año el juicio contra el propietario de los laboratorios Servier, fabricante del medicamento antidiabético Mediator, responsabilizado de al menos 1.800 muertes en ese país,  episodio  que ha desatado un escándalo en el país por la inoperancia o la eventual complicidad de los organismos de control sanitario y de los médicos que recetaron el producto  y que pudieron ignorar a sabiendas sus efectos.

 La suspensión del juicio fue comunicada a fines de mayo y causó la indignación de los familiares de las víctimas que desde hace más de un año esperaban justicia.   

 El peritaje judicial sobre el medicamento  presentado a mediados de abril por  la Fiscalía de París atribuye al Mediator alrededor de 300 muertes en el corto plazo y entre 1.300 y 1.800 durante los treinta años que estuvo en el mercado.

El informe sostiene que las primeras evidencias científicas sobre los mortíferos efectos colaterales del Mediator se conocieron entre 1998 y 2003.

  Sin embargo,  el laboratorio Servier que lo producía  evitó informar de los efectos adversos y las  autoridades francesas de control   tampoco suspendieron  su comercialización pese a las evidencias sobre sus "potentes propiedades anorexígenas".

Según los miembros del tribunal, ahora deben esperar los resultados de otro proceso por la misma causa que se sigue en una corte de París y después estudiar todo el expediente y sus evidencias,  antes de retomar las audiencias.

 La información adicional solicitada permitirá conocer la responsabilidad de los diferentes actores en la cadena de promoción y comercialización,  justificó el procurador de Nanterre, Robert Gelli, al anunciar la suspensión del proceso.

 Gelli explicó que la justicia debe esclarecer si  los visitadores médicos y los médicos resultaron también estafados por el laboratorio o conocían de antemano los dañinos efectos secundarios de ese producto.

  El consumo del fármaco  libera en el organismo una molécula tóxica denominada norfenfluramina, causante de un grave daño a las válvulas cardiacas.

  El Mediator, recetado también como un inhibidor del apetito para adelgazar,  provoca, además, hipertensión arterial pulmonar, una afección sin cura en la actualidad.

   Jacques Servier, propietario de la firma, y varios altos ejecutivos son acusados  de fraude, daños a la salud y homicidio involuntario.   Alrededor de ocho mil pacientes se han presentado ante la justicia francesa para demandar al dueño del laboratorio y exigir una compensación por los daños sufridos, pero hasta ahora no hubo respuesta.

  El escándalo alcanzó también a la Agencia de Seguridad de Medicamentos y Productos de la Salud  de Francia, organismo oficial encargado de controlar y certificar todos los fármacos utilizados en el país.

   Las asociaciones de víctimas del Mediator reaccionaron con indignación tras conocer la decisión del tribunal, en un proceso que dura ya más de un año sin ningún avance y ahora se reiniciará a mediados del 2014, en el mejor de los casos.

  El  medicamento, que incluía el inhibidor del apetito benfluorex, no fue suspendido hasta 2009, después de que se comercializaran en Francia unas 145 millones de cajas del fármaco, y no se retiró definitivamente del mercado hasta julio de 2010.

  Un informe previo elaborado por investigadores del Instituto Nacional de Sanidad e Investigación Médica de Francia (Inserm) concluyó que el producto "probablemente" causó al menos 1.320 muertes en Francia entre 1976 y 2009.

 Según datos de otro informe difundidos por el diario "Le Monde" en mayo de 2012 y desmentido por el laboratorio, la firma Servier conocía "al menos desde los años noventa" la toxicidad de ese medicamento.

  Le Monde aseguró que el laboratorio conocía de los efectos altamente peligrosos de su medicamento partir de los resultados de un estudio de 1993 realizado por su filial británica con seis voluntarios, en los que se comprobó que entre los metabolitos que aparecían en el organismo al consumir el medicamento figuraba la norfenfluramina, una anfetamina de alta toxicidad.

  Ese principio activo era el mismo de otros dos productos de Servier (Ponderal e Isomeride) que fueron retirados del mercado en 1995 por sus efectos secundarios, al causar hipertensión arterial pulmonar, origen de insuficiencias cardíacas.

 El escándalo llevó al Parlamento francés a debatir este año un proyecto de ley para reforzar la seguridad sanitaria relacionada con los medicamentos y productos sanitarios.


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